1 alumno por clase tiene altas capacidades: lo que no se suele explicar
- Patricia Mendez
- hace 6 horas
- 3 Min. de lectura
Y aquí empieza un poco todo.
Altas capacidades no es lo mismo que talento
Uno de los errores más comunes es confundir altas capacidades con talento. Esto pasa muchísimo. Hay niños que destacan muchísimo en un área concreta y automáticamente pensamos “es superdotado”. Puede ser un niño que tiene una facilidad brutal para las matemáticas, o para la música, o incluso para el deporte. Pero eso no implica que tenga altas capacidades.
Cuando hablamos de altas capacidades, hablamos de algo transversal. No es una habilidad concreta, es una forma de procesar. Es una velocidad distinta, una capacidad de conectar ideas, de razonar, de comprender… que aparece en varias áreas a la vez.
Se nota en el lenguaje, en cómo argumentan, en el tipo de preguntas que hacen, en la rapidez con la que entienden cosas complejas. Y también en algo que muchas veces no se menciona tanto: en la intensidad con la que viven lo que les rodea.

“Es superdotado, ya tirará solo”
Este es otro clásico. Y aquí es donde empiezan muchos problemas.
Hay una idea bastante extendida de que, como tienen más capacidad, no necesitan ayuda. Que ya aprenderán solos, que ya se adaptarán, que ya “tirarán”. Y no. De hecho, suele pasar justo lo contrario.
Cuando un niño con altas capacidades no está bien acompañado, lo que aparece muchas veces es aburrimiento, desconexión, falta de motivación. A veces incluso bajo rendimiento. Y esto desconcierta mucho, porque no encaja con la idea que tenemos de “niño inteligente”.
Pero es que no va de inteligencia sin más. Va de ajuste. Si el entorno no está a su medida, ese potencial no se despliega.
No es un regalo, es una condición
Otra idea que también me parece importante poner en su sitio es esta de que ser superdotado es una ventaja en sí misma. No lo es. Es una condición más.
Igual que hay niños con TDAH, con dislexia o con otras características, hay niños con altas capacidades. No están por encima, ni por debajo. Son diferentes en cómo procesan y eso requiere un acompañamiento concreto.
De hecho, cuando esto no se entiende bien, aparecen dinámicas que no ayudan nada. Por ejemplo, construir una identidad basada en “soy más inteligente” o esperar que siempre estén por delante. Eso acaba generando presión, frustración y, muchas veces, problemas en las relaciones.
Trabajar la humildad, el equilibrio y el “vale, esto es una parte de mí, pero no lo es todo” es clave.
Señales que suelen aparecer
Sin entrar en diagnósticos, sí que hay cosas que suelen repetirse y que pueden hacerte empezar a mirar con más atención.
Niños que aprenden muy rápido sin apenas esfuerzo, que hacen preguntas poco habituales para su edad, que se aburren con facilidad en clase o que tienen intereses muy intensos. También es bastante común ver una sensibilidad elevada o una cierta sensación de no encajar.
A veces no se ve como algo positivo, sino como un niño “despistado”, “poco motivado” o incluso “conflictivo”. Y aquí es donde se pierden muchos casos.
¿Y ahora qué hago como familia?
Si algo de esto te suena, lo primero es informarte bien. Entender qué son realmente las altas capacidades y qué implican. En Cataluña, por ejemplo, el Departament d’Educació de la Generalitat de Catalunya tiene protocolos bastante claros sobre detección y acompañamiento CLICK AQUÍ
A partir de ahí, valorar si tiene sentido hacer una evaluación y, sobre todo, observar sin precipitarse. No se trata de etiquetar rápido, sino de entender.
Y luego viene la parte importante: el acompañamiento.
Porque, más allá del diagnóstico, lo que realmente marca la diferencia es cómo se vive esto en el día a día.
Cómo lo trabajamos nosotros
Si crees que tu hijo puede tener altas capacidades, te invito a que leas el documento oficial con calma y, si tienes dudas, puedes escribirnos al correo. Te respondemos sin coste, simplemente para ayudarte a orientarte.
Si ya tienes diagnóstico pero tienes la sensación de que algo se está trabando, dudas con los protocolos o hay situaciones que no sabes cómo gestionar, también puedes escribirnos. Muchas familias están justo en ese punto.
Si lo que necesitas es directamente acompañamiento, sostener la situación y tener una guía clara, la primera sesión con el departamento psicopedagógico es gratuita. CLICK AQUÍ
A partir de ahí, creamos planes personalizados, normalmente por trimestres, con seguimiento bimensual.
Y, por último, si te interesa trabajar todo esto de forma más global, te invitamos a nuestra escuela de verano. Es un espacio donde, de manera transversal, trabajamos el pensamiento crítico, la resolución de problemas, la lectoescritura y la autonomía académica, atendiendo a la diversidad real de cada alumno.





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