¡Qué rollo volver al cole! El verdadero Back to School. Cómo gestionar la vuelta al cole niños
- Patricia Mendez
- hace 6 días
- 5 min de lectura
Aquí estoy, a 18 de agosto, intentando ordenar mi cabeza.
Al final, cuando volvemos de vacaciones —aunque hayan sido solo 10 días o dos semanas—, lo cierto es que arrancar como si nada no funciona. A mí siempre me pasa: tengo que sentarme, ordenar ideas y, sobre todo, atender primero a lo sutil, a lo emocional, al estado desde el que hago las cosas. Y esto es algo que me llevo a absolutamente todo en mi vida.
Retomando el blog y el contenido que preparamos para redes, no puedo evitar pensar en esto: ¿cuál es la línea de salida? ¿Desde qué estado emocional están saliendo la gran mayoría de los niños respecto a lo que están viviendo ahora y a lo que les toca vivir en tres semanas con la vuelta al cole?
Estamos acostumbradísimos a ver campañas publicitarias del Back to School llenas de luces, material escolar flamante y mochilas a estrenar. Un despliegue que nos invita a consumir y a relacionarnos socialmente. De hecho, ese suele ser el gran motor por el que los niños sí quieren volver: reencontrarse con sus amigos y la ilusión de estrenar ropa o estuches.
Pero también es verdad que muchos de ellos, a pesar de esos detalles, lo dicen abiertamente: no quieren volver. No quieren que el verano se acabe. Para ellos, "qué rollo volver al cole" por todo lo que implica en global. Ver a sus amigos pueden verlo un día en el parque y comprarse cosas da un placer a muy corto plazo. La realidad es que lo que viven dentro de un sistema educativo en constante transición sigue siendo, a mis ojos, algo pesado para muchos niños.
(Ojo: si tu hijo no siente que volver al cole sea un rollo por la rutina, por lo que tiene que estudiar o por cómo lo tiene que hacer, esto es un regalo de la vida. Aprovéchalo, felicita a tu colegio, a sus profesores y a todos desde el primer día. Pero seamos honestos: en la gran mayoría de las ocasiones, esto no ocurre).

1. El espejo del adulto: revisa tu propio diálogo
¿Por qué ocurre esto? El primer motivo es por imitación.
Nos escuchan a los adultos decir frases como "qué depresión volver a trabajar" o "se acabó lo bueno". Es un diálogo que tenemos superinteriorizado y que no nos ayuda a relacionarnos con algo tan importante como es nuestro trabajo.
Hace un tiempo decidí vivir bajo una nueva premisa: todos los días de mi vida son vacaciones, porque yo elijo todos los días qué hacer con mi tiempo. Y eso puede implicar cambiar de trabajo, cambiar de lugar o cambiar las personas con las cuales colaboro. Somos, aunque a veces creamos que no, muy libres de nuestras decisiones y de las decisiones que tomamos para nuestros niños.
Por eso, la primera idea principal que te lanzo hoy es esta: revisa el diálogo que hay en casa sobre volver al trabajo, volver al colegio y las vacaciones.
2. De lo general a lo concreto: desgranar el "qué rollo". Cómo gestionar la vuelta al cole niños
¿Qué hacer cuando tu hijo te dice "No quiero ir al colegio" o "Qué rollo volver"?
Valida su emoción: En lugar de reaccionar negativamente o cortarle con un "tienes que ir y punto", prueba con:
«Veo que ahora mismo piensas que volver al colegio es un rollo».
Pregunta desde la curiosidad (sin juzgar):
«¿Por qué crees que piensas así? ¿Crees que papá y mamá pensamos igual con el trabajo?».
Muchas veces te sorprenderás de que detectan nuestras propias quejas.
Profundiza hasta llegar a la raíz:
Solemos estancarnos en el problema con soluciones cortas o invalidaciones. Si te dice "es que no me gusta estudiar", no te quedes ahí. Sigue indagando:
«¿Qué es exactamente lo que no te gusta estudiar?» o «¿Qué es lo que no te gusta de cómo estudias en el cole?».
Pregúntate si alguien de su entorno muy cercano, padres, abuelos, hermanos hace lo mismo. Si es así, toca hacerse responsable y revisar, cuestionar actitudes e ideas versus la vida.
Cuando pasamos de una queja general a una causa concreta (el madrugón, una asignatura específica, la forma de evaluar, el ritmo de clase...), es cuando podemos empezar a aplicar creatividad y buscar soluciones reales.
Acompañar según la etapa:Las soluciones deben adaptarse a la edad. No es lo mismo un niño de 8 años que te dice que le cuesta leer, que un adolescente de 14 que te dice que hacer resúmenes le parece un aburrimiento infumable. En las próximas semanas, compartiremos en el blog un repaso por las expectativas académicas de cada etapa educativa y pautas prácticas para aplicar tanto en casa como en el cole.
3. Transformar el marco emocional (y construir un buen diálogo interior)
Como profesora, el "qué rollo" es mi pan de cada día. Alumnos que llegan diciendo "qué rollo hacer inglés", pero que a los 5 minutos —al verse en un espacio donde hay cariño, buen acompañamiento, opciones donde elegir y la posibilidad de crecer— hacen un clic.
El gran objetivo de este proyecto es que el niño se haga autónomo y responsable de sus decisiones. Y para eso, transformar el marco emocional es clave.
¿Cómo neutralizar la sensación de "Qué rollo el cole"?
Necesitamos ayudarles a conectar con el deseo natural de aprender:
Aprender me hace mayor y me hace libre.
En lo que no me gusta, siempre hay una oportunidad y un aprendizaje.
Lo que más me cuesta es lo que más fuerte me puede hacer.
Un ejercicio práctico: Construid juntos una lista de recuerdos e hitos positivos del colegio a nivel académico, social y personal. Cuando diga "es que no sé estudiar/no me sale", recuérdale lo que ya ha logrado: «Mira cuando no sabías leer o contar y lo conseguiste. Ahora sabes hacer esto. ¿Qué pasaría si no lo hubieras aprendido?».
Frenar el mal diálogo exterior es el único camino para construir un buen diálogo interior.
4. El "informe de vida": No puedes enseñar lo que no practicas
No podemos pedirle a un niño que vea la escuela como una oportunidad si nos escucha todo el día quejarnos del jefe, del sueldo o de los compañeros. No funciona.
Yo suelo hacerme un "informe" anual (y os recomiendo hacer uno trimestral en familia) donde reviso los puntos clave de mi vida: cómo estoy en mi trabajo y en el rol que desempeño, cómo estoy con mi entorno, con mi cuerpo, con mi salud, con mi economía.
No significa que todo tenga que estar perfecto siempre —la vida son etapas y prioridades—, pero este tipo de revisiones nos ayudan a ver desde dónde estamos viviendo lo vital. Y para un niño, la escolarización es algo profundamente vital.
Aprovecha este momento previo al curso para hacer ese "informe trimestral" con tus hijos: hablar de cómo empezar, qué objetivos tienen y qué decisiones podéis tomar juntos. Porque recuerda: las decisiones sobre la escuela o la forma de aprender se pueden y se deben cuestionar y adaptar.
¿Necesitáis ayuda para enfocar este nuevo curso?
A veces nos faltan recursos pedagógicos o didácticos simplemente porque hace mucho que salimos del colegio o porque el sistema actual no llega a cubrir esa parte tan humana por ratios o falta de tiempo.
En nuestro equipo siempre ofrecemos una sesión de valoración gratuita de acompañamiento psicopedagógico y académico-emocional. No tiene por qué estar centrado únicamente en condiciones específicas de aprendizaje (como TDAH o dislexia), sino en trabajar de forma personalizada lo que la escuela, a veces, no puede abarcar.
Si sientes que este "qué rollo" es algo que arrastráis curso tras curso, [pídenos tu sesión de valoración gratuita aquí] y te daremos ideas concretas para que este año sea completamente diferente.
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