¿Cómo será mi hijo de mayor?
- Patricia Mendez
- 14 oct
- 5 Min. de lectura
¿Y si tuvieras una bolita de cristal y pudieras ver el futuro de tu hijo? Saber en qué persona se va a convertir. Y sobre todo, también saber qué puedes hacer hoy para que se convierta en eso que tú ya ves: en todo lo bueno, en su mejor versión.
A veces lo pienso mucho. La gente no le damos valor a los pequeños cambios, a nuestra conducta y manera de vivir, puesto muchos podemos SOBREVIVIR o ser adultos FUNCIONALES. Pero yo a veces pienso, pienso cómo habría sido mi vida si hubiera cultivado más autoestima de pequeña, o si mis ideas sobre el dinero fueran otras...

Hoy quiero hablarte de una teoría que me acompaña desde hace años, que da marco, estructura y sentido al carácter de los niños: la teoría de los temperamentos. Con esta tengo claridad de qué hay en cada niño y cómo debo tratarlos para qué la LUZ SIEMPRE GANE A LA SOMBRA.
🌱 Temperamentos: Son esa energía que ya traen.
Todos nacemos con una energía, una forma de estar en el mundo.No se trata de educación ni de modales. Es algo más profundo.Es ese impulso interno que, si se entiende, se convierte en talento, y si no, puede terminar siendo una herida.
Existen cuatro temperamentos principales: colérico, flemático, melancólico y sanguíneo.Todos los niños tienen algo de cada uno, pero siempre hay uno que domina.Y cuando los observas, es fácil ver quién tiene fuego, quién agua, quién tierra, quién aire.
Hoy quiero que miremos dentro de esa bola de cristal para entender qué pasa cuando ese fuego —el del colérico— no se acompaña bien.
🔥 El colérico
En la bola aparece un niño con fuego.Tiene las ideas claras, la voz fuerte y una energía que llena la habitación.Sabe lo que quiere y cómo lo quiere.Organiza, manda, corrige.Parece mayor de lo que es, y cuando algo no sale como espera, se enfada rápido.
Si no se le acompaña bien, ese fuego se descontrola.El niño aprende que solo consigue las cosas si impone su fuerza.Cree que mandar es la única forma de ser escuchado.Y que la vulnerabilidad es debilidad.
De adulto, vive acelerado, tenso, siempre con algo entre manos.Lucha por tener el control, pero por dentro siente miedo a perderlo.En el trabajo carga más de lo que puede.En casa discute para defender su forma.Quiere hacerlo todo bien, pero no sabe descansar.
El colérico descentrado vive en modo batalla constante.Todo es urgencia, todo es responsabilidad.Y al final, el cuerpo se cansa, la mente se agota y las relaciones se rompen.
Cuando se le enseña a parar, a escuchar, a confiar, ese mismo fuego se convierte en luz.Lidera con empatía, inspira, protege y sostiene.Aprende que no necesita mandar para tener valor, y que su fuerza también puede ser ternura.
💧 El flemático
Aquí ves a un niño tranquilo, observador.No compite, no se impone, prefiere evitar los problemas.Le gusta la calma, la rutina, el silencio.Y aunque a veces parece distraído o lento, en realidad está procesando todo con profundidad.
Si no se le acompaña bien, ese niño empieza a creer que solo estará bien si no molesta.Evita los conflictos, se adapta, calla.Cree que su opinión no importa y que levantar la voz es peligroso.
De adulto, se convierte en alguien amable, servicial, pero con poca dirección propia.Dice que sí cuando quiere decir no.Hace lo que esperan de él, pero a menudo siente que su vida no es suya.Busca la paz, aunque le cueste la autenticidad.
El flemático descentrado se desconecta de su deseo.Vive en equilibrio, pero sin impulso.Y a veces, sin darse cuenta, deja que otros decidan por él.
Cuando se le enseña que tener voz no rompe la armonía, sino que la completa,ese niño aprende a expresar lo que siente, a moverse, a decidir.Y entonces su calma se vuelve fortaleza, y su presencia, una fuente de estabilidad real.
🌿 El melancólico
En esta bola aparece un niño sensible, detallista, con el corazón abierto.Todo lo que pasa lo toca profundamente.Es responsable, comprometido, cuidadoso.Si alguien está triste, lo nota.Y si algo no sale como esperaba, se lo lleva dentro durante días.
Si no se le acompaña bien, empieza a creer que su valor está en hacerlo todo perfecto.Piensa demasiado antes de hablar, duda de sí mismo, y se exige más de lo que puede dar.
De adulto, es responsable, cumplidor, pero vive cansado de sostener tanto.En el trabajo se implica de más.En casa se preocupa por todos.A veces siente que da mucho y recibe poco.Y si algo no sale bien, se culpa antes de mirar alrededor.
El melancólico descentrado vive con una mezcla de culpa y exigencia.Ama, pero se desgasta.Ayuda, pero se olvida de sí.
Cuando se le enseña a aceptar lo imperfecto, a soltar la autoexigencia y a descansar sin culpa,ese mismo niño se convierte en un adulto profundo, empático y creativo.Con una sensibilidad que no pesa, sino que cura y da sentido.
🌈 El sanguíneo
En la bola aparece un niño luminoso.Ríe, canta, inventa.Se emociona por todo y contagia alegría.Tiene imaginación, chispa, carisma.Y cuando entra en una habitación, la llena de vida.
Si no se le acompaña bien, crece sin estructura.Hace mil cosas, pero termina pocas.Necesita estímulos constantes y teme aburrirse o quedarse solo.Cree que su valor está en gustar, en que lo vean, en no parar nunca.
De adulto, es divertido, social, carismático, pero le cuesta sostener.Empieza proyectos con entusiasmo y los deja a medias.En el amor se entrega rápido, pero huye si aparece el compromiso.Tiene muchas ideas, pero poca constancia.
El sanguíneo descentrado vive de fuera hacia dentro: pendiente de la aprobación, del aplauso, de no perder su brillo.Y detrás de tanta alegría hay un miedo profundo a no ser suficiente si se apaga.
Cuando se le enseña a poner foco, a tener rutinas, a quedarse incluso cuando no hay aplausos,ese niño se convierte en un adulto entusiasta, optimista, lleno de luz.Su alegría ya no depende del entorno: nace de dentro y contagia sin esfuerzo.
🌟 En resumen
Cada temperamento tiene un brillo y una trampa.Ninguno es mejor ni peor.Pero si un niño no es comprendido, esa fortaleza se puede convertir en su mayor dificultad.
Y si se le acompaña con conciencia, con respeto a su ritmo, a su energía y a su forma de sentir…esa misma fortaleza se convierte en su don más grande.
✨ La transformación: cuando el fuego se vuelve luz
El resultado de la BOLA depende, mucho, de lo que ya le enseñes y des.
Es por eso que INDAGAR EN AUTOCONOCIMIENTO INFANTIL ES REALMENTE ÚTIL PARA AYUDAR A NUESTROS HIJOS.
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