¿Estamos ante una crisis de atención?Déficit de atención más allá del TDAH
- Patricia Mendez
- hace 2 días
- 4 Min. de lectura
Vivimos una crisis social silenciosa.Una crisis que no siempre se nombra, pero que se siente en las aulas, en las casas y también en los adultos.
Cada vez atendemos peor.
Y no hablo solo de niños y adolescentes. Hablo también de adultos.Hay estudios que muestran que, de forma generalizada, estamos procesando peor la información, retenemos menos, nos cuesta más concentrarnos y sostener la atención durante periodos largos de tiempo.
No creo que sea necesario explicar en profundidad una de las causas principales: la hiperestimulación y la adicción a la tecnología. Pantallas constantes, notificaciones, multitarea, consumo rápido de información… todo esto tiene un impacto directo en la atención, la memoria y el procesamiento cognitivo.
Pero este artículo no va de TDAH, ni de diagnósticos clínicos.Y tampoco va solo de tecnología.
Este artículo va de algo más sutil, pero igual de importante:👉 a qué estamos entrenando nuestro cerebro para prestar atención.

Déficit de atención: no solo cuánto atendemos, sino a qué atendemos
Desde mi experiencia como maestra y como directora de una escuela que trabaja con infancia y adolescencia, hay algo que observo cada vez con más claridad:
No solo atendemos menos.Atendemos peor.
Vivimos entrenados —culturalmente— para fijarnos en lo que no funciona.
Venimos de generaciones educadas en:
modelos autoritarios,
sistemas muy jerárquicos,
creencias religiosas o culturales basadas en el error,
y un sistema socioeconómico que premia el rendimiento, no el bienestar.
A esto se suma algo clave desde la neurociencia: nuestro cerebro tiene un sesgo negativo de base.
Biológicamente estamos programados para detectar amenazas antes que oportunidades. Antes era necesario para sobrevivir.
Pero hoy, en contextos como el nuestro (hablo desde Barcelona, desde una realidad europea), ese sesgo ya no es adaptativo.No vivimos rodeados de peligros físicos constantes.
Y, sin embargo, seguimos entrenando a niños (y adultos) a mirar primero lo negativo.
Qué ocurre cuando educamos desde el sesgo negativo
Piensa en escenas cotidianas:
Llegamos a casa y preguntamos:“¿Qué ha ido mal hoy?”
Un niño dice: “Bien, pero…” y automáticamente el foco va al conflicto.
Conversaciones familiares centradas en el error, el fallo, el problema.
Profesores agotados que ven antes lo que no funciona que lo que sí.
Esto, repetido día tras día, entrena la atención hacia lo negativo.
Y el resultado es:
niños más inseguros,
menor autoestima académica,
más bloqueo emocional,
menos resiliencia,
y una sensación constante de “no soy suficiente”.
No porque no lo sean. Sino porque nadie les está ayudando a entrenar otra mirada.
Entrenar la atención también es educar
Aquí viene la parte importante.
Cuando hablamos de déficit de atención, no siempre hablamos de una capacidad menor.A veces hablamos de un foco mal entrenado.
Educar no es solo enseñar contenidos.Educar también es enseñar dónde mirar.
Y aquí hay una herramienta muy potente, respaldada por la psicología educativa y la disciplina positiva.
La regla del 1–3 (o del 1–5): una herramienta sencilla y transformadora
Esta regla propone algo muy claro:
👉 Por cada conflicto, tensión o experiencia negativa, necesitamos compensar conscientemente con 3 (o idealmente 5) experiencias positivas.
No para negar la realidad.No para “ser positivos” de forma tóxica.
Sino para reeducar el sesgo atencional.
Ejemplo práctico
“Mi hijo explota emocionalmente.”
En lugar de quedarnos solo ahí, la propuesta es preguntarnos:
¿Qué me está enseñando esto?
¿Qué capacidades me obliga a desarrollar como adulta?
¿Qué aspectos positivos también están presentes en esta situación?
Quizá:
me entrena en regulación emocional,
me ayuda a soltar el control,
me invita a revisar rutinas,
o me obliga a crecer como madre, padre o educadora.
No se trata de justificar todo.Se trata de integrar una mirada más completa.
No se lo pidas primero al niño: hazlo tú
Este punto es clave.
No le pidas a un niño que vea lo positivo si tú no lo haces primero.Los niños aprenden por modelado, no por discurso.
Empieza tú:
Observa cuándo te quedas atrapada en lo negativo.
Aplica conscientemente la regla del 1–3 o del 1–5.
Nombra lo que sí funciona.
Reconoce procesos, no solo resultados.
Esto entrena la atención, fortalece la resiliencia emocional y mejora la relación con el aprendizaje.
Lo que vemos como escuela
En nuestro proyecto, esto no es teoría.Es práctica diaria.
Las maestras trabajamos constantemente desde esta mirada.Y cuando colaboramos con otros centros, vemos lo mismo una y otra vez:
Si no se crean estructuras claras, si no se acompaña emocionalmente a familias y docentes, estas ideas se quedan en frases bonitas que nunca se sostienen en el día a día.
Por eso insistimos tanto en la psicología aplicada a la educación.
Si esto te resuena…
Si este artículo te ha hecho pensar.Si sientes que en casa o en la escuela el foco está demasiado puesto en lo que no funciona.Si notas cansancio emocional, bloqueo o desmotivación…
👉 Puedes pedir una sesión de valoración gratuita de 30 minutos.
Nuestro equipo cuenta con especialistas en:
psicología infantil, adolescente y familiar.
Este enero queremos empezar algo diferente: atender mejor.
Si este artículo te ha removido algo, no lo dejes aquí.De lunes a jueves enviamos una newsletter gratuita con reflexiones, herramientas y psicología aplicada a la educación para familias que quieren acompañar mejor.
👉 Puedes suscribirte aquí y seguir aprendiendo con nosotras. https://forms.wix.com/r/7325828460323013414








Comentarios