top of page

¿Hay que traducir las clases de inglés a la lengua materna?

  • Foto del escritor: Patricia Mendez
    Patricia Mendez
  • hace 4 días
  • 3 Min. de lectura

Hoy vengo con debate. Y vengo desde mi experiencia.

Aquí no voy a citar estudios ni evidencias empíricas. Voy a hablar desde lo vivido durante años dentro del aula, desde los errores, desde el aprendizaje y desde haber estado en los dos lados: como profesora no nativa y como directora en un entorno internacional.


Empecé con un B2… y mucha inconsciencia a dar clases de inglés

Tenía 23 años cuando empecé como profesora de inglés. En la entrevista me ofrecieron jornada completa: algunas horas en inglés y otras en catalán, además de psicomotricidad y otras asignaturas.

Yo en ese momento tenía un B2… un B2 “pichipurri”. Mejor que la media de bachillerato porque había ido a academia, pero lejos de un C1 sólido. Cometía errores. Muchos.

Y recuerdo decirle al director:“¿No puedo hacer todas las horas en inglés? Va a ser rarísimo alternar idiomas.”

Hoy lo llamaría inconsciencia. En ese momento fue pasión.

Me dijo que sí. Y ahí empezó todo.


7 años sin traducir

Durante siete años fui profesora de educación infantil. No hablaba ni una palabra en castellano en clase. Ni una.

En esa época defendía el “no traduzcas” con total convicción. Y funcionaba. Muchísimo.

¿Por qué?

Porque expresaba con el cuerpo.

Porque conectaba emocionalmente.

Porque jugaba, abrazaba, me movía, exageraba, vocalizaba, repetía.

Aquello era una clase de aeróbic seis horas al día.

El primer año acababa reventada. Después me acostumbré.

Pero pasaron cosas muy importantes:

  1. Mi nivel de inglés subió de forma brutal. Cada vez que no sabía decir algo (“límpiate los mocos”, por ejemplo), llegaba a casa y lo buscaba. Y como al día siguiente volvía a necesitarlo, se quedaba.

  2. Los niños alcanzaron un nivel altísimo para su edad.

  3. Aprendí que enseñar obliga a exponerte.

Años después pude dirigir una escuela en el extranjero. Me preguntaban dónde había aprendido inglés. Siempre respondía lo mismo: enseñando a niños de cuatro años.


Lo que vi en el extranjero

En el extranjero me encontré con muchos profesores nativos. Algunos brillantes. Otros no tanto.

Recuerdo especialmente a una profesora irlandesa que conseguía que todos sus alumnos la entendieran. ¿Por qué? Por lo mismo: intención, esfuerzo, adaptación.

Otros, en cambio, no lo conseguían. Hablaban en el mismo tono todo el tiempo. No vocalizaban. No modulaban. No adaptaban el discurso. Y era imposible que los niños entendieran.

Y ahí entendí algo muy importante:

👉 Para ser buen profesor de inglés no basta con tener un C1.👉 Y una persona con B1 o B2 puede enseñar maravillosamente a un niño pequeño si sabe entusiasmar y mostrar el camino.

La clave no es el título.La clave es la capacidad de hacer comprensible el idioma.


Entonces… ¿hay que traducir en clase?

Mi respuesta hoy es esta:

90% no.

Si necesitas traducir constantemente, algo está fallando:

  • El contenido no es adecuado para la etapa.

  • No has conectado con el grupo.

  • Tu capacidad de adaptación oral no está afinada.

  • Estás explicando en vez de haciendo vivir el idioma.

La traducción masiva es una señal de alarma pedagógica.


¿Cuándo sí traducir?

Aquí viene el matiz importante.

Yo sí traduciría en situaciones relacionales o emocionales delicadas.

Si hay un conflicto.Si un niño está bloqueado.Si hay una situación que requiere precisión absoluta.

En esos momentos apartaría al niño y hablaría en su lengua materna. Porque ahí no buscamos exposición lingüística. Buscamos seguridad emocional.

Y eso es prioritario.


¿Qué hacer en lugar de traducir?

  • Tener material visual accesible.

  • Crear rutinas claras y repetidas.

  • Establecer líderes lingüísticos dentro del grupo.

  • Diseñar contenidos realmente comprensibles.

  • Adaptar el tono, el ritmo y el cuerpo al mensaje.

La exposición constante y significativa es lo que construye competencia real.


Nuestra propuesta

En nuestro proyecto creemos que una sesión grupal presencial u online no es suficiente.

Por eso desde hace más de un año ofrecemos sesiones individuales de 30 minutos (semanales o bisemanales). Son espacios muy personalizados donde:

  • Preparamos al alumno para lo que verá en el grupo.

  • Trabajamos estrategias académicas.

  • Ajustamos dificultades específicas.

  • Hacemos coaching lingüístico individual.

Si ya eres alumno, puedes pedir una de estas sesiones. Si no lo eres, puedes probar dos semanas gratuitas y valorar por ti mismo cómo trabajamos.

Y si conoces a alguien —un vecino, un primo, una amiga— que esté buscando algo diferente en clases de inglés, pásale este artículo.

Creemos mucho en la cadena de favores.Y también en el karma.

Que tengas una maravillosa tercera semana de febrero.

A tope.


clases de inglés

Comentarios


Online Class

Subscríbete a nuestro Blog y recibe Regalos todas las semanas.

Gracias por subscribirte!

Sigue nuestra cuenta de: Instagram 

Compartimos estrategias de educación todas las semanas

© 2025 Funny Friends School | Política de privacidad | Aviso legal  
Contacto: contacto@funnyfriendsschool.com | WhatsApp: [👋🏻]  
| YouTube | Blog

bottom of page