¿Qué hacer el Primer día de cole?. S.O.S.
- Patricia Mendez
- 8 sept
- 4 Min. de lectura
Hoy arranca el colegio en muchas comunidades autónomas de España. Aquí, en Barcelona, donde trabajamos presencialmente desde Funny Friends School, también hemos empezado. Y aunque el primer día de cole debería ser un momento ilusionante, la realidad que nos encontramos muchas veces dista mucho de esa ilusión.
Esta mañana, caminando por la calle, observando a los niños y sus familias, y cruzándome con compañeros y docentes, he percibido miradas cansadas, caras largas, respuestas automáticas. Niños con pocas ganas de volver, adultos acelerados con las mochilas en la mano, y padres y madres con la cabeza en la logística del día, la carga de septiembre y los retos de la crianza.Una imagen que, lejos de inspirar, invita a reflexionar.
¿Por qué normalizamos la apatía?
Volver al cole no debería vivirse como una condena. Pero muchas veces lo vivimos así porque nos falta conexión con la vida que hemos elegido. Normalizar el hastío, la queja o el “es lo que hay” no es madurez. Es una manera infantil —y poco responsable— de posicionarnos frente al día a día.
Y por eso, hoy más que nunca, quiero compartir algunas ideas prácticas para que este inicio de curso lo viváis desde la conciencia, el cuidado y el amor por el bienestar familiar.

1. Volver al cole es un cambio físico y emocional
La vuelta al cole implica mucho más que volver a clase. Es estar siete u ocho horas fuera de casa, rodeado de gente, con estímulos constantes, normas, estructuras y poco espacio personal.Piensa en lo agotador que puede ser para ti estar de reunión en reunión… ahora imagina cómo lo vive un niño.A esto le sumamos las emociones que aún no saben identificar ni regular, y en muchos casos, entornos poco sensibles a la infancia. Porque, seamos realistas: aún hay aulas donde falta formación emocional, donde se prioriza la obediencia, y donde no siempre se validan ni respetan las necesidades reales de los niños.
Por eso, las primeras semanas necesitan suavidad y mucha presencia.
2. Menos es más: reduce la carga fuera del cole
Evita saturar el horario con extraescolares, planes, recados, parques masificados, compras, visitas.✅ Recomiendo:
Limitar extraescolares a una o dos tardes máximo, si es que realmente las desean.
Priorizar volver directo a casa, crear un ambiente de calma.
Reservar las tardes para descansar, conectar, estar juntos.
3. Crea una rutina de transición consciente
🎒 Al llegar a casa:
Que ellos vacíen la mochila, lleven sus cosas a la cocina, se cambien de ropa.
Ir descalzos, ponerse ropa cómoda, marcar el cambio de “modo cole” a “modo hogar”.
🎨 Ofrece actividades tranquilas, no obligatorias:
Lectura libre, cuentos, manualidades, dibujo, escritura, escuchar música suave, jugar con agua o plastilina.
Momentos en silencio y sin pantallas.
🤲 Haz espacio para la conexión emocional:
Sentaros juntos en el sofá o en la cama.
Acaríciale el pelo, hazle un pequeño masaje, escúchale sin interrumpir.
Pregunta: ¿Qué ha sido lo mejor de tu día? ¿Algo te hizo sentir incómodo?
Valida sus emociones, no completes sus frases, no le juzgues, no le soluciones.
4. ¿Y si sale muy alterado, enfadado o apático el primer día de cole?
En todos los casos, el primer paso es validar. No digas frases como “¿Qué cara es esa?” o “Venga, no es para tanto”.
Haz esto en los tres escenarios:
Sé consciente de tu cuerpo: transmite calma, contención y amor.
Recíbelo tal como viene. No le pidas que hable, que se porte bien o que te cuente todo.
Usa frases como:
“Vaya, veo que no ha sido fácil.”
“Estoy aquí para ti.”
“Ahora vamos a casa, juntos y tranquilos.”
➤ Si sale enfadado:
No le obligues a hablar ni le confrontes.
¡Pídele perdón! Sí perdón... aunque sientas que no tiene nada que ver contigo, a veces alivia mucho que las personas que más queremos empaticen y se hagan responsables de nuestro enfado (tanto si cree lo eres como si no, se sentirá aliviado y dejará de hacer más grande su molestia)
Si pega o grita, pon límites claros pero tranquilos: “Entiendo que estás enfadado, pero no está bien pegar. Para.”
En casa, baja el ritmo, ofrece agua, ropa cómoda y espacio para estar juntos.
Si te lo permite, abrázalo. Si no, respeta y permanece disponible.
Puedes sentarte tú con tu pareja y modelar la conversación emocional: “Hoy me he sentido cansado, triste porque…”
➤ Si sale sobreexcitado:
Ayúdale a volver al cuerpo: “Veo que estás con mucha energía, vamos a beber agua, coger las manos y caminar más despacito.”
Haz respiraciones juntos: “Inhalamos por la nariz, y al contar tres, soltamos por la boca.”
Juegos sensoriales como tocar los dedos, escuchar el cuerpo o sentir texturas ayudan a bajar el ritmo.
➤ Si sale apático o apagado:
No fuerces. Ofrece ternura desde el silencio.
Puedes decir: “Veo que estás más callado, yo estoy aquí para ti. ¿Quieres que te abrace? ¿Te doy la mano?”
Al llegar a casa, alarga el tiempo de contacto físico.
No esperes que juegue ni que se exprese enseguida. La clave es sostener y acompañar.
Si ninguna de estas ideas funciona, o si tienes dudas específicas, puedes escribirnos directamente por WhatsApp. Puedes contarnos tu caso, tu preocupación o lo que te gustaría mejorar, y te responderemos con estrategias concretas y adaptadas. Somos docentes y educadoras, y nuestra misión es ayudarte a vivir la educación desde un lugar más consciente.
💛 ¡Feliz inicio de curso!
5. Nuestro propósito este curso: volver al cuerpo y al presente
Desde Funny Friends School, este año queremos recordar con fuerza que educar desde la conciencia empieza por salir del piloto automático.
La presencia no es solo física. Es mirar con ternura. Escuchar con atención. Tocar con respeto.Y recordar que, si queremos que nuestros hijos vivan vidas equilibradas, felices y plenas, debemos comenzar por vivirlas nosotros primero.
¿Te ha resonado este enfoque?
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