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¿Qué pasa cuando un alumno solo da el 2% de lo que puede dar? Mejorar el rendimiento académico desde casa.

  • Foto del escritor: Patricia Mendez
    Patricia Mendez
  • hace 23 horas
  • 5 Min. de lectura

Quiero escribir este artículo con un objetivo muy claro: dar ideas para que profesores y padres puedan prestar atención a cosas importantes y trabajar algunas de ellas desde casa o desde el aula.

Y empiezo con una pregunta.

¿Qué pasa cuando el niño está en clase y me da el 2% de lo que puede dar?

Si eres madre, padre o maestro seguramente has tenido esta sensación alguna vez.

¿Cuántas veces hemos sentido esto?

Yo como maestra lo he vivido. No siempre, no en todos los casos, porque también es verdad que hay alumnos que cambian el chip, que pasan etapas y que en un momento determinado despiertan académicamente. Eso ocurre.

Pero también es verdad que he vivido situaciones en las que un alumno en concreto venía dando el 5% de lo que podía dar.


refuerzo escolar

Y esto nos lleva a algo más amplio.

En general creo que trabajamos muy poco las herramientas activas del aprendizaje.

Y también creo algo más incómodo: creo que en general todos damos menos de lo que podríamos dar.

Incluidos los adultos.

Los primeros.

Profesores que podrían prepararse mejor las clases. Profesores que podrían recordar o crear buenas adaptaciones. Y no estoy hablando de volverse loco ni de exigirse perfección. Si tú eres un profesor que se prepara bien, que adapta, que piensa en sus alumnos, entonces este artículo no va contigo.

Pero sabemos que hay profes que esto no lo hacen.

Y aquí no hablo de juicio. Hablo de potencial.


La gran mayoría no damos todo el potencial que podríamos dar, sobre todo cuando estamos atendiendo a clases o aprendiendo algo nuevo.

De hecho, yo misma me he pillado así.

A mí la parte académica siempre me ha gustado. Aprender, estudiar, formarme. Así que parto de un punto de vista que quizá no es el más generalizado.

Pero también creo algo muy importante.

Creo que lo natural en el ser humano es la curiosidad. Igual que lo natural es beber agua.

Creo que aprender debería provocarnos interés.

Unos se interesarán por unas cosas y otros por otras, pero el impulso por aprender es natural.


Y aun así no damos el 100%.

Esto también lo he vivido como alumna.

He hecho muchos cursos, muchos másteres, muchas formaciones. Y cuando estaba en sesiones online o presenciales veía cosas muy interesantes.

Adultos sacando el teléfono.

Adultos que en sesiones online apagaban la pantalla y no estaban realmente ahí.

Adultos sentados en el sofá con el pijama mientras supuestamente estaban en clase.

Lo he visto. Y lo sigo viendo.


Entonces creo que en general hemos desconectado bastante de lo que significa aprender.

Vamos con una idea equivocada: que aprender es pesado, que aprender es aburrido, que aprender es algo en lo que otro me tiene que meter el conocimiento en la cabeza.

Otro me lo tiene que meter en la cabeza y yo estoy ahí porque me lo dice el otro.

Y desde ese lugar es muy difícil que alguien dé su potencial.


El diálogo interior académico

En los últimos artículos estoy hablando bastante de la importancia del diálogo interior.

De hablar mucho con los niños. Sobre todo a partir de los 7 u 8 años.

Hablar con ellos para que entiendan qué papel tienen que asumir académicamente.

Esto no se trabaja de manera natural en muchos centros escolares.

¿Por qué?

Porque venimos de un modelo bastante industrial. La mayoría de escuelas no tienen procesos que realmente pidan trabajar este tipo de diálogo dentro de clase.

No entre los alumnos.No entre los propios adultos.No de forma estructurada.

Y sí, es complejo.

Pero no es imposible.

Fomentar un buen diálogo interior es imprescindible para todo en la vida. Y cuanto antes se haga, mejor.


Las consecuencias naturales

La segunda idea que para mí es muy importante trabajar con niños es la de las consecuencias naturales.

Este artículo nace de algo que tenía claro: quería hablar de cómo mejorar el rendimiento académico desde casa. Pero también es verdad que el contenido de lo que escribo muchas veces se construye a partir de lo que vivo en el colegio.

Entonces lo primero que tenemos que recordar es algo muy simple.

Para fomentar un buen rendimiento académico desde casa vamos a tener que hablar.

Hablar de lo que significa rendir académicamente.

Hablar desde un sitio amoroso, responsable, adulto y sereno.

No desde el castigo. No desde la presión.

Desde la claridad.


Las rutinas en casa

Lo siguiente es tener claridad sobre qué significa estudiar en casa.

Aquí aparece una realidad difícil de gestionar: la conciliación.

Muchos niños entran al colegio a las 8 de la mañana y salen a las 6 de la tarde o a las 7 si tienen extraescolares. Estamos hablando de jornadas de casi 11 o 12 horas.

Cuando esto ocurre, idealmente lo que tendría que pasar —por lo menos hasta los 12 o 13 años— es que en casa hubiera tiempo para descansar.

Y como mucho dedicar media hora de práctica de lo que se está trabajando en el colegio.

Pero aquí aparece otro problema.

Muchos niños no aprovechan bien las experiencias dentro de la escuela.

Y se crea una bola complicada: el que menos aprovecha en el colegio es el que luego más tiene que hacer en casa.

Y esa bola se vuelve difícil de sostener.

Por eso, antes de pedir refuerzos externos o clases particulares, conviene tener otra conversación.

Preguntar:

¿Estás aprovechando las clases?¿Qué crees que podrías hacer diferente?¿Qué crees que está fallando?

Estas conversaciones ayudan al niño a identificar su responsabilidad y encontrar soluciones.


Cuánto estudiar realmente en casa

Hasta los 12 o 13 años, una media hora diaria suele ser suficiente.

Después puede incrementarse a una hora o una hora y media.

Yo no haría más si el niño ya tiene jornadas largas que incluyen deporte u otras actividades.

Lo ideal es que cualquier niño o adolescente pueda terminar el día sobre las 8 o 8:30 de la tarde, cenar y descansar.

Y aquí viene la segunda parte importante: el descanso.


El problema del entretenimiento constante

Si lo que hacemos cuando no estamos estudiando es consumir entretenimiento banal constantemente —series, vídeos, contenido rápido— eso también influye.

No estoy hablando de ver un capítulo de media hora. Eso es perfectamente razonable.

Estoy hablando de cuando cada noche se convierte en una hora o una hora y media de consumo continuo, más vídeos después.

Ahí también hay margen de mejora.


Hace poco escuché una frase que me gustó mucho:

Antes de buscar nuevas ideas, quita cosas. Mejora lo que ya tienes.

Muchas veces no hace falta añadir más clases ni más presión.

Hace falta ordenar mejor lo que ya existe.


Si todo esto te parece interesante, puedes apuntarte al taller de técnicas de estudio donde comparto más ideas sobre cómo mejorar el aprendizaje en casa.

Y si crees que necesitas algo más personalizado, puedes pedir una sesión de valoración gratuita con nosotros. Ahí podremos analizar vuestra situación concreta y daros algunas pautas claras para las próximas semanas.


 
 
 

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